viernes, 20 de abril de 2012
Estrellas fugaces.
Sentía que la brisa marina acariciaba mi cara, sentía que estaba a un solo palmo de ver a esa persona, ese espíritu que abandono mis sentimientos cuando ya no quería saber nada de mi. ¿Te quiero? No lo creo, ya no es lo mismo que aquel día en el que nuestras manos se rozaron accidentalmente mientras veíamos las estrellas en altas horas de la noche. El teléfono sonó, el destino no quería que ocurriese nada mas. Un simple adiós mientras mis lágrimas salían al exterior.
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Supongo que me lees la mente. Me encanta. Simplemente genial.
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